Usualmente se tiene la idea de que es correcto "regañar" a alguien cuando realiza una mala acción con tal de mejorar su conducta y la verdad es que esto funciona hasta una cierta extensión. Sucede que al aplicar esto en el aula o el aprendizaje estamos exhortando el miedo a nuestros alumnos, ya que realmente no es que ellos no quieran aprender, sino que la dificultad a veces es demasiado alta, o simplemente aprenden de una manera diferente. Siguiendo la misma idea tampoco hablamos de celebrarle todo al alumno diciéndole que no se esfuerce, lo que se le debería decir es que aproveche estos pequeños errores y los vea como una puerta para seguir aprendiendo, que use estas oportunidades para mejorar su forma de aprender. Ahora bien, si esto incluso lo llevamos mas allá podemos plantearnos la idea de que las notas son incluso algo negativo cuando el desempeño es bajo, ya que los alumnos ven esto como "fracasos" y así, se desaniman y optan por no seguir estudiando. Ya hay incluso sistemas que han eliminado las notas o calificaciones en otros países ya que han comprendido que hay mejores formas de educar y evaluar a los alumnos, para que finalmente se evidencie el objetivo principal que el que el alumno se eduque y aprenda tanto el contenido como el tema valórico.
Así podemos darnos cuenta que nuestras palabras o acciones tienen un gran poder en la mente de los jóvenes, por ello debemos alentarlos a no dejarse abatir cuando algo les resulta mal y utilizar esto como impulso para mejorar día a día.


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